LABORATORIO CASA CAMPAMENTO / SPACIO3

Proyecto Arquitectónico: José Luis Araiza
Fotografía: Carlos Gallardo
Lugar: Ajusco, Ciudad de México
Año: 2009

_01
Ubicado a 3,000 metros sobre el nivel del mar en el sur-poniente de la Ciudad de México, este proyecto de arquitectura en zona boscosa corresponde a una casa–campamento y laboratorio de estudios meteorológicos en el Ajusco, operado por brigadistas del ejido de San Nicolás Totolapan y la UNAM. Su función principal es el monitoreo y control de incendios forestales en la Ciudad de México durante los meses de mayor incidencia, de diciembre a mayo, posicionándose como una infraestructura clave para la prevención de incendios en áreas naturales protegidas.
El proyecto se desarrolla en un contexto sin servicios urbanos, por lo que integra estrategias de arquitectura sustentable y autosuficiente, mediante el uso de iluminación cenital, paneles solares, calentador solar y un sistema de captación de agua de lluvia. Estas soluciones permiten el funcionamiento eficiente del edificio en condiciones remotas, alineándose con principios de diseño ecológico y construcción sostenible en zonas de montaña.
Dada su ubicación en una zona frecuentada por deportistas y peregrinaciones que transitan por el paraje de la Virgen en el Ajusco, el proyecto incorpora un área de servicios sanitarios y primeros auxilios, ampliando su impacto como equipamiento de apoyo para actividades recreativas y turismo de naturaleza en la Ciudad de México.
Arquitectónicamente, el edificio se plantea como un basamento elevado que se desplanta sobre una barranca para aprovechar las mejores vistas del entorno natural. Su sistema estructural minimiza los puntos de apoyo, reduciendo el impacto ambiental y respetando la topografía del sitio, lo que lo convierte en un ejemplo de arquitectura integrada al paisaje en el Ajusco.
El espacio principal funciona como una estancia de observación continua, conectada a una terraza volada que se proyecta hacia el exterior y abraza un árbol existente, generando confort térmico y espacial. Esta relación directa con la vegetación refuerza el carácter bioclimático del proyecto y su integración con el ecosistema.
En cuanto a materiales, se emplea block aparente fabricado con agregados pétreos de la región, cuya textura permite la acumulación natural de musgo, logrando un mimetismo con el entorno rocoso y boscoso. Esta elección material no solo responde a criterios estéticos, sino también a estrategias de arquitectura contextual en la Ciudad de México, reforzando la identidad del proyecto como una intervención respetuosa y adaptada al paisaje natural del Ajusco.













