Centro Cultural Jaime Torres Bodet IPN/ spacio3 + t-unoauno

Vestíbulo "B" del Auditorio Jaime Torres Bodet del IPN,
spacio 3 , t-unoauno: Área: 40,000 m², Año: 2024.
Colaboradores: Arq. Abraham Hernández, Arq. Roberto Casoluengo

Jaime Torres Bodet
Arquitecto
Auditorio Jaime Torres Bodet del IPN,
1964.


Fachada princial del Auditorio Jaime Torres Bodet del IPN,
spacio 3 , t-unoauno: Área: 40,000 m², Año: 2024.
Colaboradores: Arq. Abraham Hernández, Arq. Roberto Casoluengo

Interior del Auditorio Jaime Torres Bodet del IPN,
spacio 3 , t-unoauno: Área: 40,000 m², Año: 2024.
Colaboradores: Arq. Abraham Hernández, Arq. Roberto Casoluengo

Croquis Isometrico, Auditorio Jaime Torres Bodet del IPN,
spacio 3 , t-unoauno: Área: 40,000 m², Año: 2024.
Colaboradores: Arq. Abraham Hernández, Arq. Roberto Casoluengo
Los patios, como antiguos testigos, se funden con las áreas verdes, recuperando la memoria del edificio. La explanada y el espejo de agua, en sutil diálogo, honran su carácter funcionalista, permitiendo que la historia y la modernidad se encuentren.

Croquis Isometrico Interior, Auditorio Jaime Torres Bodet del IPN,
spacio 3 , t-unoauno: Área: 40,000 m², Año: 2024.
Colaboradores: Arq. Abraham Hernández, Arq. Roberto Casoluengo
Al limpiar las huellas añadidas con el tiempo, el proyecto recupera la claridad funcionalista del edificio. Sobre esa base, un sistema modular y flexible introduce nuevas formas de habitar, donde los estudiantes transforman el espacio en pausa, conversación y aprendizaje cotidiano.

Croquis Interior, Vestibulo "B" Auditorio Jaime Torres Bodet del IPN,
spacio 3 , t-unoauno: Área: 40,000 m², Año: 2024.
Colaboradores: Arq. Abraham Hernández, Arq. Roberto Casoluengo
El espacio se concibe como un foro abierto y mutable: una tribuna informal que los estudiantes habitan para estudiar, descansar o jugar. Mediante cortinas móviles, el lugar se transforma y adquiere intimidad, dando paso a ensayos y prácticas formales de las diversas disciplinas artísticas.
Limpiar es revelar.
Vaciar es activar.
El edificio respira.
El patio se expande.
El agua refleja.
La modulación ordena.
La cortina transforma.
El estudiante apropia.
Nada permanece fijo.
Todo puede cambiar.
La memoria no se conserva:
se habita.

Estudio de Bioclimática del Auditorio Jaime Torres Bodet del IPN,
spacio 3 : Área: 40,000 m², Año: 2024.
Colaboradores: Arq. Abraham Hernández, Arq. Roberto Casoluengo
Maqueta de estudio, Auditorio Jaime Torres Bodet del IPN,
spacio 3 : Área: 40,000 m², Año: 2024.
Colaboradores: Arq. Abraham Hernández, Arq. Roberto Casoluengo

Forma y funcionamiento
Análisis del funcionamiento

Propuesta de fachada temporal para un festival Intercultural
spacio 3 , t-unoauno: Área: 40,000 m², Año: 2024.
Colaboradores: Arq. Abraham Hernández
Pabellón Temporal del Queso.
El Pabellón Temporal del Queso no se plantea únicamente como una instalación efímera, sino como un acto de ocupación y transformación del espacio en un evento bieenal. Surge de una convocatoria anual abierta a estudiantes de distintas instituciones del país, quienes, desde la interdisciplina, activan el espacio a través de procesos colectivos de exploración, ensayo y construcción.
La estructura modular itinerantet deja de entenderse como un simple sistema constructivo para convertirse en un organismo mutable, capaz de expandirse, fragmentarse o reconfigurarse según las dinámicas que lo atraviesen. El pabellón no es un objeto terminado, sino un campo de experimentación donde arquitectura, arte, técnica y pensamiento crítico se entrelazan.
Más que albergar actividades, el pabellón busca detonarlas: provocar encuentros, tensiones y diálogos entre cultura y comunidad. Su temporalidad no implica fragilidad, sino intensidad; cada edición será una reinterpretación del espacio, una intervención que deje huella en la memoria colectiva aun después de desmontarse.
El proyecto se concibe como una plataforma de visibilidad y confrontación creativa, donde el aprendizaje ocurre en el hacer y el espacio se convierte en materia viva de reflexión.
Recuperar. Actualizar. Rearticular.
El proyecto propone devolver al Centro Cultural la claridad, honestidad y fuerza espacial con la que fue concebido en 1964 por el Arq. Reynaldo Pérez Rayón.
Más que una remodelación, se plantea una relectura contemporánea del edificio: liberar sus espacios de intervenciones ajenas, actualizar su infraestructura con criterios de eficiencia y sostenibilidad, y reorganizar su programa para responder a las dinámicas culturales actuales.
La intervención apuesta por la limpieza formal, la transparencia estructural y la flexibilidad modular como principios rectores. Se busca que el edificio recupere su vocación como espacio de encuentro, pensamiento y producción cultural, fortalecido en su relación con el campus y proyectado hacia el futuro.
No se trata de transformar su esencia, sino de potenciarla.

































